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MUJERES DE LA 4T Y LA EDUCACIÓN: CLAVE PARA EL FUTURO DE MÉXICO

  • Foto del escritor: Cristina Cruz Cruz
    Cristina Cruz Cruz
  • 29 oct 2025
  • 3 Min. de lectura

La Cuarta Transformación ha sido un fenómeno político que ha marcado un antes y un después en la historia de México. Aunque los debates sobre sus logros y retos continúan, hay un aspecto indiscutible que destaca: la participación activa de las mujeres en esta administración y el papel fundamental de la educación para el desarrollo del país. Las mujeres de la 4T no solo han sido protagonistas del cambio político, sino que se han convertido en símbolos de lucha por una educación inclusiva y transformadora.


Desde el inicio de la administración del expresidente Andrés Manuel López Obrador, las mujeres han ocupado posiciones clave, como la Secretaría de Gobernación con Olga Sánchez Cordero, la Secretaría de Economía con Tatiana Clouthier, o la Secretaría de la Función Pública con Irma Eréndira Sandoval. También destaca la figura de Delfina Gómez al frente de la Secretaría de Educación Pública (SEP). Esta presencia femenina en altos cargos culmina hoy con la llegada de Claudia Sheinbaum Pardo a la Presidencia de la República, un hecho histórico que consolida el avance de las mujeres en la política nacional. Todas ellas son una muestra de cómo las mujeres han trascendido en la política, desafiando no solo barreras estructurales, sino también estereotipos de género profundamente arraigados.


Las mujeres en la 4T no solo han abierto espacios dentro de instituciones de poder, sino que han abordado de manera urgente las desigualdades estructurales que persisten en la sociedad mexicana. La paridad de género es un tema clave en la política de este gobierno, y aunque aún queda mucho camino por recorrer, las mujeres estamos trabajando para garantizar que las políticas públicas respondan de manera más justa a las necesidades de la población.


Sin embargo, el reto más grande no se limita solo a la inclusión de las mujeres en espacios de poder, sino a transformar una estructura social que perpetúa las desigualdades de género, económicas y sociales. La educación, como pilar fundamental en cualquier sociedad democrática, juega un papel clave en esta misión.


La educación no es solo un derecho, sino una herramienta de transformación. En México, un país históricamente marcado por desigualdades, la educación es uno de los principales medios para romper los ciclos de pobreza y exclusión. Las mujeres somos las primeras en sufrir los efectos de un sistema educativo desigual. Las brechas de género en la educación en México siguen siendo evidentes, tanto en el acceso a oportunidades como en la calidad de la enseñanza que reciben las mujeres, especialmente en zonas rurales o marginadas.


En este contexto, la Secretaría de Educación Pública, bajo la dirección de Mario Delgado, ha impulsado reformas y programas que buscan mejorar la calidad educativa en el país, enfocándose especialmente en las áreas más desfavorecidas. Programas de becas y apoyos económicos, así como el impulso a la educación inclusiva y con perspectiva de género, han sido fundamentales para garantizar que más niñas y jóvenes puedan acceder a un futuro mejor.


Sin embargo, el empoderamiento de las mujeres empieza desde las aulas. Si queremos cambiar la realidad de las mujeres en México, debemos garantizar que reciban una educación de calidad, libre de discriminación y que les ofrezca herramientas para desarrollar su potencial. Invertir en la educación de las niñas y mujeres no solo es una cuestión de equidad, sino una estrategia de desarrollo a largo plazo para todo el país.


Las mujeres de la 4T comprendemos que la transformación social comienza en las generaciones más jóvenes. Invertir en educación no solo significa mejorar las infraestructuras o actualizar los programas académicos, sino también erradicar la violencia de género dentro de las aulas, formar a las nuevas generaciones con una mentalidad más inclusiva, y darles las herramientas necesarias para competir en igualdad de condiciones. Esto requiere tanto la formación académica como el fortalecimiento de la autoestima y la autonomía de las mujeres.


El papel de las mujeres en la 4T es indiscutible. Estamos liderando una transformación que va más allá de la política; estamos redefiniendo lo que significa el poder y la justicia social. Pero el cambio no estará completo sin una educación de calidad para todas las mexicanas. Por eso desde la Coordinación General de Enlace Educativo de la Secretaria de Educación Pública, trabajamos arduamente para que las políticas públicas en educación, se basen en un enfoque de género y justicia social ya que son clave para garantizar que las futuras generaciones de mujeres tengan las herramientas necesarias para liderar un México más justo, equitativo y próspero.


Las mujeres de la 4T no solo estamos rompiendo techos de cristal, estamos transformando la educación y, por ende, el futuro del país. Con una educación que empodere y promueva la igualdad, el país podrá construir un futuro más próspero, no solo para las mujeres, sino para todos sus habitantes.



 
 
 

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